Bazar Bambi
Calle Arnaldo Márquez #1172. Jesús María, Lima 11.
Nunca conocí el Bazar Bambi, aunque de muchas maneras, el Bazar Bambi estaba presente todo el tiempo en la casa de mis abuelos. No sólo en las cajas y cajas de cartón llenas de telas, encajes, botones y mostacillas que mi abuela y sus tías guardaban y que para mí eran cofres llenos de tesoros brillantes y tornasolados. El recuerdo del Bazar Bambi era también el recuerdo de tiempos mejores, de los tiempos de abundancia y de juventud. Siendo la única niña aprendí a encontrar formas de llenar el tiempo libre que era casi todo el tiempo. Enterrarme en esas cajas era sin duda el pasatiempo más divertido y estimulante que pude encontrar.Con la complicidad de Donna y Rebeca, los muestrarios de telas pasaron a convertirse en materia prima para los nuevos trajes de mis bien vestidas muñecas. Aprendí los cortes básicos para lograr kimonos, faldas, strapless y hot pants, pero confieso que siempre sentí cierto reparo al meterle tijera a esas telas preciosas. Me habían contado que venían de lugares lejanos y que posiblemente habían dejado de fabricarse años atrás.
Calle Doña Consuelo #199, Los Rosales. Lima 33.
La confección de vestidos fue el oficio que sacó adelante a Zoila y a sus hijos luego que su esposo muriera joven y de manera sorpresiva. Nunca la vi cosiendo por encargo cuando vino a vivir con nosotros, aunque sí cosía para ella y para todos los de la casa.Recuerdo que trajo consigo una máquina de coser Singer y muchas bolsas llenas de retazos de colores, pero lo que realmente me entusiasmaba era un enorme catálogo Sears de los años sesenta y los figurines con los que lograba mantenerme entretenida por horas.
Jirón Enrique Palacios #122, Chorrillos. Lima 09.
Lamento no haber conservado las bolsas de papel impresas con el logo de Bambi. Ahora Zoila ha perdido casi completamente la memoria, pero todavía reniega cuando le recuerdan al ropavejero llevándose en su carretilla la máquina Singer.Me pregunto qué habría ocasionado el incendio que se llevó el bazar bambi. Me pregunto que pasaría con las cajas apiladas junto a la puerta de servicio de la casa de mis abuelos. Me pregunto qué pensaría Rebeca de mis cuadros.
En memoria de Dona, Rebeca y Zoila.
• Este texto fue escrito con motivo de la exposición La Sinfonía del Trapeador, realizada en el año 2001, en la Sala Miró Quesada Garland de Lima.